Es Córdoba, con todo lo que se ha hablado de ella y lo apreciada que es en el mundo entero, una sorpresa aún mayor cuando se conoce su pasado. Quizás no todos sepan que en el s. XI contaba con ser la mayor y más culta capital de Europa; en ella convivieron en perfecta armonía judíos, musulmanes y cristianos. Fue cuna de filósofos, científicos, artistas y sabios, y en ella se forjaron pilares del saber que hoy ni sabemos de dónde procedieron. Los años y la reconquista pasaron, y aunque los cordobeses, en su mayoría, por aquel entonces no acogieron con agrado lo que consideraron el desmantelamiento de una gran cultura, supieron sin embargo conservar esa atmósfera de arte y cultura. Aún hoy se considera que el cordobés tiene alma de filósofo, siendo también Córdoba, en relación con su tamaño, cuna de un importante número de artistas, entre otros muchos, importantes nombres en los toros y el flamenco. Y no es sólo ello lo que lleva a gala esta ciudad, pues también se dice que de Córdoba proceden las mujeres más guapas de Andalucía. Una visita al museo de Julio Romero de Torres, puede dar una idea al respecto. En Córdoba impresiona la Mezquita, como síntesis cultural y como uno de los más excepcionales monumentos del mundo. Embrujan sus bellos patios, profusamente decorados de flores, y nos hacen soñar sus atardeceres lánguidos y rosados en el silencio de sus pintorescas callejuelas. Una visita a Córdoba y su provincia depara muchas sorpresas, y merece tomarse el tiempo para vivirlas. Córdoba: Gastronomía:
El aceite de oliva, cuyo cultivo se extiende en toda la provincia, es el principal protagonista de la cocina cordobesa. Podemos citar entre sus geniales recetas el salmorejo y el gazpacho, sopas frías de hortalizas, de gran valor nutritivo y delicioso sabor, especialmente en las cálidas estaciones del año.
Entre sus guisos de carne no se pueden olvidar los estofados de rabo de buey y el cordero en caldereta. En su charcutería destacan los jamones de cerdo ibérico del Valle de los Pedroches, la caña de lomo, el salchichón de Pozo Blanco y las morcillasde Fuente Ovejuna e Hinojosa. Sus postres, tienen una gran influencia árabe, destacando, entre otros, el Pastel Cordobés, fino dulce a base de hojaldre y cabello de ángel, al que algunos, en su originalidad, añaden jamón, el Membrillo de Puente Genil, elaborado a base de una fruta parecida a la manzana, los Roscos de Priego, los Merengues de Aguilar, a base de clara de huevo batida a punto de nieve, los Pestiños dulce frito y rebozado de miel, los Alfajores, delicioso dulce a base de miel y almendras, los Polvorones y las Perrunas de Manteca La Mezquita de Córdoba: Mezquita y Catedral:Este impresionante ejemplar del siglo VIII es por su extensión (23.000 m2) la tercera mezquita del mundo. Cuando observamos su fachada, cerrada por fuertes muros coronados de almenas Foto no nos podremos imaginar las maravillas que encontraremos en su interior, aquellas que hicieran al escritor inglés Gerald Brenan escribir: es el más bello y original edificio de España. No en vano ha sido declarada patrimonio de la humanidad.La Mezquita, que es Catedral al mismo tiempo, representa un mosaico de culturas y estilos arquitectonicos diversos que fueron siendo agregados durante los nueve siglos que duró su construcción, ampliaciones o reformas. En su interior se pueden apreciar aportaciones hispano-romanas y visigodas, influencias sirias, persas y bizantinas, un estilo muy peculiar que inauguró el arte hispano-musulmán o estilo califal. Este estilo arquitectónico pervivirá a través de los reinos taifas, en el arte nazarita, y a través de los reinos cristianos en el estilo mudéjar (de los musulmanes que viven en territorio reconquistado sin cambiar su religión) y en el arte de los mozárabes (cristianos que convivieron con los moros en tiempos de la reconquista). La construcción de la Mezquita fue iniciada por Abderramán I, en el año 785, sobre los restos de una iglesia visigoda, inspirandose en una mezquita omeya de Jerusalén. El resultado de esta primera etapa constructiva fue una armónica sala de 11 naves con 110 columnas de mármol y granito con capiteles romanos paleocristianos y bizantinos. Sobre ellos una doble serie de arcos de herradura y medio punto que constituyeron una novedad arquitectónica sin precedente. El juego de luces y sombras que ofrecen la piedra caliza y el ladrillo de sus arcos crea una singular atmósfera. En el año 833 Abderramán II la amplía, añadiendo 8 arcadas. Las columnas que la sujetan son de mármol blanco procedentes del teatro romano de Mérida. Once capiteles son árabes, y el resto son romanos y postromanos. En el año 961 Alhakem II aporta los mayores tesoros que hoy tiene la mezquita: el Mihrab, con su preciosista y exuberante decoración en mármol labrado y la cúpula octogonal central de arcos entrelazados de la Kliba, consideradas ambas obras maestras del arte universal. La última y mayor ampliación se debe a Almanzor, que en el año 987, casi dobló su talla. De esta época son las columnas de mármol azul Foto con capiteles compuestos, y las de mármol pardo rojizo con capiteles corintios. La Mezquita de Córdoba presenta adicionalmente dos singularidades que la diferencian de resto de las mezquitas del mundo: Su orientación, pues no mira a la Meca. En ello se ha querido ver la nostalgia que Abderramán I sentía por Damasco, expresada por él mismo en su poesía. Pues lo cierto es que la Mezquita de Córdoba se orienta a las mezquitas de Damasco y no a la Meca. La otra singularidad es su ubicación descentralizada del Mihrab. Ello se debe a la ampliación que hizo Almanzor, que tuvo que hacerla por el lado oriental, ya que al Sur se topaba con el río Guadalquivir y al Oeste estaba el palacio del Califa. Es por último de resaltar la belleza de los patios y puertas de la mezquita, por las novedades que supusieron en el arte de la época y por sus ricos artesonados, considerada en su totalidad como uno de los mas bellos ejemplares del arte musulmán español. El mismo año de la reconquista de Córdoba, en 1236, la Mezquita fue consagrada como Catedral cristiana. Ya en el s. XII había sufrido algunas modificaciones, como la construcción de la Capilla Real para ser utilizada como panteón de varios reyes castellanos. Pero fue en 1523, cuando el cabildo eclesiástico, con el apoyo de Carlos V, ante la oposición del Consejo de la ciudad mandó edificar una gran nave en el interior de la mezquita. Las obras tardaron 234 años, por lo que al inicial estilo gótico se le añadieron el estilo renacentista y el barroco Foto De esta última época destacan en su interior la barroca Capilla del Cardenal que alberga el tesoro catedralicio, con la custodia de Enrique de Arfe, el crucifijo de marfil de Alonso Cano y notables esculturas y pinturas. A este periodo constructivo, tras la reconquista, se debe que este templo concentre tal amalgama arquitectónica, albergando en un mismo edifcio la que fue una gran mezquita y a una catedral. Localización: |
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viernes, 15 de junio de 2018
CÓRDOBA
jueves, 14 de diciembre de 2017
Jaén
Jaén
La capital de la provincia, Jaén, tiene en su patrimonio monumental uno de los principales atractivos. Se trata de un legado cultural transmitido a través de los siglos por las diferentes culturas que se han asentado en estas tierras: íberos, tartesos, griegos, fenicios, romanos y árabes.
Entre el rico patrimonio arquitectónico de Jaén destacan la Catedral, construida por Andrés de Vandelvira, de estilo renacentista, y los Baños Árabes.
La comarca comprende también municipios como Torre del Campo, donde se celebra la Feria de Santa Ana, declarada de Interés Turístico Nacional; La Guardia, con su castillo de época árabe; Mengíbar, cuya Iglesia de San Pedro Apostol es una joya del renacimiento; Campillo de Arenas, Cárcheles, Fuente del Rey, Jabalcuz y más localidades.
Por ejemplo en Jaén se encuentra Úbeda y Baeza:
Úbeda y Baeza, ciudades emblemáticas Patrimonio de la Humanidad, atesoran un impresionante conjunto monumental y artístico. Baeza es un espléndido conjunto monumental de calles silenciosas y piedras doradas, donde el arte y la historia han dejado las más bellas muestras; Úbeda, donde especialmente se admira la profusión de un Renacimiento comparable al italiano, que llena la ciudad de bellísimos edificios en perfecta armonía con otros estilos arquitectónicos.
Estas milenarias ciudades tambien comparten otros atractivos: La Semana Santa, intimista en Baeza y de intenso colorido en Úbeda. En otoño Úbeda celebra la feria de San Miguel y Baeza la romería de la Yedra.
En todos los pueblos de la comarca se encuentran hermosos ejemplos de arquitectura civil, militar y religiosa: en Íbros, Begíjar, Canena, Lupión, Rus, Sabiote y Torreperogil.
Descripción
La provincia de Jaén reúne en su variada geografía, la belleza de su paisaje natural y la monumentalidad de pueblos y ciudades que conservan viva la memoria de un pasado esplendoroso.
Tierra extensa y apacible donde el olivar abarca el horizonte. Y entre los olivos y la exuberante vegetación de sus parques naturales, impresionantes muestras de arte ibérico, iglesias, catedrales, palacios y castillos de factura gótica, renacentista o barroca. Jaén, tierra del buen aceite, paraiso soñado para quien se adentrea en el sur cruzando Despeñaperros.
Localización
La provincia de Jaén es la puerta de Andalucía, situada al noreste de la comunidad autónoma andaluza, justamente en la cabecera del río Guadalquivir, a caballo entre Sierra Morena y las Cordilleras Béticas. Su extensión es de 13.496,09 km2, limitando al norte con la provincia de Ciudad Real, con Córdoba al oeste, con Granada al sur y al este con Albacete.
La capital de la provincia es la ciudad de Jaén.
Historia
La provincia de Jaén ha tenido, desde la antigüedad, un destacado papel histórico. Se conservan importantes vestigios de los colonizadores feinicios, griegos y cartagineses. La batalla de las Navas de Tolosa en 1212 acabó con cinco siglos de dominio musulmán.
El reino de Jaén se convierte en un importante enclave estratégico fronterizo con el reino de Granada. A partir del siglo XVI la provincia vive un periodo de decadencia. En 1808, vuelve a recuperar su protagonismo hisórico derrotando a Napoleón en la batalla de Bailén.
Tras la guerra civil, se produce una honda depresión y en los años 60 el despegue industrial de Linares y La Carolina, representan un gran impulso económico para la provincia. Úbeda y Beza con su pujanza cultural y el auge de la industria del aceite de oliva ofrecen buenas perspectivas de desarrollo.
Paisaje
El perfil orográfico de la provincia de Jaén, en el que se alternan comercas de Campiñas de terrenos llanos y suaves, zonas de lomas y abruptas y escarpadas sierras, ofrece un paisaje de impresionante belleza natural, en el que el olivar ocupa 2/3 de las tierras de cultivo.
En las zonas de sierra, de rica y variada fauna, la vegetación mediterránea luce en todo su esplendor.
Gastronomía
El aceite de oliva, abundante y exquisito en toda la provincia, da sabor y personalidad a esta original cocina.
Ensaladas como la popular pipirrana, satisfacen el paladar más exigente. El bacalao con patatas o los andrajos, las carnes de caza mayor y menor, el cordero de la Sierra de Segura, el peculiar rinrán, forman parte de una oferta gastronómica que el visitante podrá disfrutar en pueblos y ciudades de la geografía jennense.
El aceite de oliva también está presnte en los productos de la repostería como las tortas de matalahúva, los ochíos y dulces navideños.
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